Mucha fragoneta... así podíamos resumir este día.
Comenzamos el trayecto de rigor, con unas fotillos de las siempre presentes, cascadas y saltos de agua. Están en casi en cada curva.
Qué pasa? no puede uno hacer el idiota?
Nada más pasar la frontera con Suiza, en Müstair, está este precioso monasterio, con frescos en impecable estado de conservación.
Que no quepa duda, estamos en Suiza.
En cada paso, montones de moteros descansando o admirando el paisaje.
Vaya recta...
A ver si hay que limpiar el objetivo otra vez...
He dicho que hay muchas cascadas?
Al llegar a Pontresina, me doy un paseo para estirar las piernas, y hago fotos de muchos edificios característicos de los Alpes, sobre todo, destacan por el trabajo en madera.
Aquí me puse romanticón. Es que ya va para un mes sin ver a Cristina!
El mamut que he venido a cazar.
Ojo al aparcamiento.
El jodio abejorro, imposible de coger quieto. Así ha salido... movido.
Cosas del disparo con temporizador. Mira que bonito a salido el coche, jejejejeje.
Eso, es una buena pieza de hielo, en el desfiladero.
Vaaaaaale, estaba muy romántico...
Esa casa, se llama "Casa Española", no me preguntéis por qué.
Esta es especial para Cristina.
Andando andando, llegué hasta arriba del pueblo, donde estaba esta iglesia de 1415, ahí es nada.
Tener fuentes, les sale fácil a esta ente.
Por la tarde, estando en la habitación, se puso a llover bastante fuerte.
Y luego nubes pegadas a la montaña.
Diferente y bonito, la verdad.
Mañana más!

















































