Como me puse en plan niño formalito, pocas fotos. De nuevo comiendo en el kiosko encantador. Esta vez, el pan llevaba tomate, queso de la zona y salchicha del terreno.
Hoy llevo la otra Monster, la 1100 EVO, que tiene más motor, pero le da lo mismo, por que va como el culo... necesita un sangrado de frenos delantero y trasero y sobre todo un ajuste en la inyección y sincronizar cilindros. Lo apuntaré a la vuelta pal taller.
Cojimos un ferry a la antigua y disfrutamos de la travesía en cubierta. Añoraba esa sensación de navegar con el run-run del motor y el viento enredando el pelo.
Qué pasada la entrada por mar en Bonifacio... como un chiquillo disfruté, imaginando batallas antiguas y escenas de intentos de conquista. A la vuelta, tengo que acordarme de buscar libros sobre este puerto.
¿Ya he dicho que me ha gustado mucho?
Si algún día huyo de la policía, los amigos podéis buscarme aquí.
Me pido esta esquina para construirme la casita...
Vaaaaaale, me encanta hacer el pamplina...
Cena maravillosa, en un mini Puerto Banús. Me alegré que pagara la empresa... Tenía que tener cuidado al asomarme al balcón de mi habitación, por que podía caer directamente al agua!
Mañana más.
















No hay comentarios:
Publicar un comentario