13/06/2012
Con ese regusto agridulce por dejar a la familia, pero empezar un viaje apasionante, tomé un vuelo a Madrid-Barajas a media tarde. Tan sólo media hora después, volaba hacía Munich, llegando aproximadamente a las 22:00. Todo el aeropuerto cerrado, y las pocas personas que estaban por allí celebraban el partido de Alemania. Compré cepillo de dientes (algo se tenía que olvidar,no?) y me preparé para la odiséa que comenzaba.
Tras cojer el tren de las 23:30 y dos transbordo después, llegué a la "maravillosa" estación de Holzkirchen... eran las 02:00 de la mañana. Y el siguiente tren saldría a... las 05:08! mas de tres esperando con un frío que pelaba, sin sitio donde resguardarse. Vale, se me ocurrió leer metido en un ascensor, antes de morir congelado. Menos mal que son puntuales y a las 04:50 abrío sus puertas el dichoso tren.
2 transbordo mas y llegada a Innsbruck. Taxi hasta EdelweissBikeTravel y a preparar las cositas para el viaje.
Muerto llegué a Bolonia, tras más de 24 horas sin dormir... un poco de trabajo más y a la cama, que mañana comenzaba lo bueno.
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