Poco interesante por el camino, la verdad. La frontera, tardó un algo más de lo esperado.
Al llegar a Split y terminar con mis tareas, como tengo ganas de andurrear un rato y no visité el otro día la parte antigua de la ciudad, me pongo a ello.
Por cierto, es patrimonio de la Unesco...
Ummmm... rico menú a base de bocata típico de la zona, una internacional CocaCola y un cuarto de sandía.
Callejuelas estrechas, que la harían más fácil de defender en caso de ataque.
Muchos turistas, por un crucero atracado en el puerto.
La catedral... impresionante.
Y como sobró tiempo, me fui a darme un bañito a la playa al lado del hotel.
Como siempre, apenas tiene arena, así que toca hormigón del duro.
Miralo que moooooono...
La parte de arena, apenas cubre. Ideal para venir con Gabriela y jugar horas y horas.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario